MENSAJE DE LA COMISION DE JUSTICIA, PAZ Y ECOLOGIA DE LA FAMILIA FRANCISCANA UNIDA, EN LA JORNADA DE AYUNO Y ORACION POR LA PAZ.

 

San Salvador, 19 de Septiembre de 2004.

 

Hoy sentimos la gran necesidad de hacer actividades de esta naturaleza para fortalecer nuestro espíritu de paz, en un mundo que se vuelve cada día más irracional, que crea monstruos y los convierte en mesías. Es el caso de la guerra de Irak, la masacre en la escuela de Beslán, Osetia del Norte, Rusia, donde un grupo rebelde chechén mantuvo a cientos de rehenes, en su mayoría niños/as. El operativo de rescate demostró una vez más que la vida no vale, aún de inocentes criaturas, cuando los intereses que están de fondo son los del poder.

 

Este contexto celebrativo nos compromete a manifestar nuestra preocupación por la situación de pobreza que aceleradamente se agudiza en nuestra área centroamericana, particularmente en El Salvador, donde cada día personas arriesgan sus vidas por tratar de conquistar el sueño americano. Hoy es frecuente ver familias con estos sueños truncados, recibiendo en féretros a sus seres queridos para darles cristiana sepultura.

 

Por otro lado vemos como se negocia con la dignidad y la soberanía de nuestros pueblos. Los tratados de libre comercio fueron llevados a cabo sin el consenso de los sectores representativos de la sociedad, particularmente de los pobres. Los resultados son la declaración a favor de las grandes corporaciones empresariales. Estos derechos excluyen a los pobres de nuestra sociedad.

 

¿Cómo ser instrumentos de paz en un mundo que se organiza con este proyecto diabólico?. Francisco de Asís fue un hombre de paz, el saludo: “que el Señor te dé la paz”, le indujo a promover la paz. A sus hermanos les dijo: “cuando van por el mundo, no litiguen ni contiendan de palabra ni juzguen a otros; sino sean apacibles, pacíficos y mesurados, mansos y humildes, hablando a todos decorosamente, como conviene” (Rb3). Instó a amar a su prójimo como a sí mismos. Si no podían hacerlo, por lo menos tenían que hacer el bien al prójimo y ningún mal (1CtaF).

 

El ejemplo de Francisco es relevante para nosotros, particularmente en un mundo donde los problemas son muy complejos y muchos conflictos generan violencia a escala mundial. Para ser humanos y artífices de paz, es importante reconocer lo sagrado de las personas y pueblos. La cultura de mercado mide todo en términos de acumulación y ganancias, los recursos humanos y de la creación son considerados como objetos para acumular riquezas. La vida pierde valor.

 

Hoy en nombre de este gran humanista e hijo de Dios Francisco de Asís, queremos pedir a la Asamblea legislativa, que no apruebe los tratados de libre comercio y que hagan una revisión profunda de esto, desde las perspectiva de los pobres y no desde las grandes empresas transnacionales, sólo así estaremos en camino de construir una paz verdadera y duradera.