Estimada/o.....
La Unión de Religiosos por la Cancelación de la Deuda, representa a miles de miembros de congregaciones religiosas que trabajan en casi todos los países del mundo, desde el más rico al más pobre. Yo/nosotros escribimos para expresar nuestra consternación ante el desgarramiento de la deuda de los países más pobres.
¡En nombre de la justicia, la deuda de los países más pobres debería recibir la condonación. No nos detendremos en esta causa hasta que acontezca!
¡Escucharon de nosotros en Cologne!
¡Escucharon de nosotros en Okinawa!
¡Escucharon de nosotros en Génova!
¡Escucharon de nosotros nuevamente en Canadá!
Y ahora, a medida que se aproxima su reunión en Evian, Francia, ¡nuevamente escuchan de nosotros!
Nuestro mensaje es el mismo: ¡CANCELACIÓN
DE LA DEUDA!
Les agradecemos por los pasos que ustedes ya han dado. Estamos conscientes que donde fue condonada la deuda se dio una diferencia significativa. Las campañas internacionales a favor de la condonación de la deuda ha tenido un impacto. Han podido influir en la reducción de $35 millones de la deuda. Esto significa que:
¡Esta es una buena noticia! Pero la mala noticia es que en:
La cancelación de la deuda no eliminará la pobreza en nuestro mundo, pero creemos que es una plataforma necesaria para que los países pobres puedan desarrollar sus propios sistemas económicos, de salud y de educación.
También creemos que ayudará a lograr las metas de la Declaración del Millennium de las Naciones Unidas.
Por lo tanto: ¡Pedimos la CANCELACIÓN de la DEUDA!
Sinceramente,
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