![]() ¿Quienes somos? |
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«… Y los hermanos que van, pueden comportarse entre ellos espiritualmente de dos modos. Uno, que no promuevan disputas y controversias, sino que se sometan a toda humana criatura por Dios (1 Pe 2, 13) y confiesen que son cristianos. Otro, que, cuando les parezca que agrada al Señor, anuncien la palabra de Dios…» (Rnb 16, 5-7)
«Llevar una vida radicalmente evangélica en espíritu de oración y devoción y en comunión fraterna», «dar testimonio de penitencia y minoridad», «anunciar el Evangelio al mundo entero» abrazando en la caridad a todos los hombres y «predicar con las obras la reconciliación, la paz y la justicia» es esencial a nuestra vida de hermanos menores (CCGG 1 § 2). La base de nuestra vida en comunión fraterna hunde sus raíces en el anuncio de nuestro Señor Jesucristo. Tenemos la misión de dar a conocer a Cristo, con nuestra vida, a un mundo que sigue caracterizándose por la violencia, la guerra, la marginación y la destrucción del medio ambiente. San Francisco, nuestro Fundador, el «Santo de la encarnación», dio a sus hermanos y a sus contemporáneos un ejemplo sin par de cómo se puede ser pregonero del Evangelio, de palabra y de obra, mediante un compromiso por la justicia y la paz y en armonía con la creación. No podemos ser pregoneros del Evangelio si no vivimos dispuestos en todo momento a la conversión, reconciliados con nosotros mismos, con los hermanos y con la creación entera, que ha sido confiada a nuestro cuidado (cf. Gén 2, 15), y si no hacemos todo eso reconciliados con Dios en Cristo, nuestro Hermano y Señor. «Comportarse espiritualmente», «no promover disputas y controversias», «someterse a toda humana criatura» y confesar que Jesús es el Cristo significa, dicho con otras palabras, ser pregoneros e impulsores de vida, de una vida que hemos recibido todos como regalo, pero sobre la que gravitan diversas amenazas. Los medios actuales de comunicación social, como la prensa, la radio y la televisión, nos permiten comprobar fácilmente cómo los hombres y la creación entera vivimos en «sombras de muerte» (Lc 1, 79) y, por tanto, necesitamos el «Sol que nace de lo alto» (Lc 1, 78). Existe una estrecha vinculación entre la destrucción del medio ambiente y el creciente empobrecimiento de muchos hombres de nuestro mundo, y viceversa. El río de prófugos, impelidos por el temor a perder la vida y en busca de una existencia en plenitud, no sólo no cesa sino que, por el contrario, aumenta cada vez más. La búsqueda de la satisfacción inmediata de las necesidades subjetivas, no respeta el anhelo que muchos sienten por legar a las generaciones futuras un mundo en el que valga la pena vivir. Difícilmente pueden dominarse las riendas y la conexión global de una vida amenazada por una actividad cuya guía es el principio del desarrollo constante y progresivo a cualquier costo. Con mayor razón, pues, los hermanos menores estamos llamados a dar testimonio, mediante nuestro arraigo evangélico, nuestra comunión fraterna y nuestra vida sencilla en la diversidad reconciliada, de una existencia liberada en Cristo y por Cristo. Oficina de Justicia, Paz e Integridad de la Creación Ufficio Giustizia e Pace email: pax@ofm.org - Tel: +39-0668491218 Fax: +39-0668491266 |
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