Los franciscanos decimos NO a la Guerra en Irak

 

 

 

Nosotros, los miembros del Comité de Animación del Consejo Internacional Franciscano para la Justicia, la Paz y la Integridad de la Creación, reunidos en São Paulo, Brasil, del 29 de enero al 3 de febrero de 2003, queremos hacer oír nuestra voz. Uniéndonos a los pronunciamientos del Papa Juan Pablo II y los líderes de las principales religiones del mundo, expresamos nuestra oposición a la guerra contra Irak. Si bien reconocemos los excesos del actual régimen iraquí, consideramos que las políticas adoptadas por los Estados Unidos y sus aliados no sólo no nos conducirán a una solución justa y duradera, sino que causarán la muerte de cientos de miles de personas.

 

Rechazamos la teoría del ataque preventivo. Recomendamos firmemente la participación de las Naciones Unidas en el proceso de mediación, de modo especial a través del trabajo de los inspectores de armas, y hacemos un llamado a todas las naciones para que apoyen este trabajo y respeten el fallo de los inspectores. En caso de que se descubran armas de destrucción masiva, coincidimos en que deben ser neutralizadas. No obstante, sin ir hasta una agresión patente por parte de Saddam Hussein, no estamos de acuerdo en que la guerra sea la respuesta. La guerra es execrable, y una guerra contra Irak no resolverá las causas subyacentes de este conflicto. Consideramos esencial que cualquier problema legítimo que exista entre Irak y la comunidad mundial de naciones, sea abordado de una manera constructiva, y no imponiendo una solución militar que será devastadora y, en última instancia, ineficaz.

 

Creemos en la paz y pensamos que el camino para alcanzar la verdadera paz es a través del diálogo. Por ello instamos a todas las partes involucradas a que retrocedan, ahora que están al borde de la guerra, y utilicen todos los medios a su alcance para solucionar de manera justa y equitativa el presente conflicto.

 

Hacemos un llamado a los franciscanos, y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, a que se unan a las protestas masivas que se están realizando en todo el mundo contra la guerra en Irak y a escribir cartas a los miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, manifestando su oposición a ella. En el espíritu de San Francisco, que saludaba a todos diciendo: "Que el Señor te de su paz", oramos porque nuestro llamado a la paz, que es multiplicado por muchos otros en todo el mundo, sea escuchado y surta efecto.