Los retos que hoy enfrentamos
De acuerdo al Panel Internacional sobre los
cambios clim‡ticos, realizado en diciembre del 2000, con m‡s de 2000
cient’ficos, el uso de combustibles f—siles (carb—n, petr—leo y gas) est‡
causando un calentamiento global y produciendo cambios en el clima y predicen
que si las emisiones de gas no son reducidas ahora en un 60%, en los pr—ximos 100
a–os ellos esperan que la temperatura haya aumentado entre uno y cinco grados
cent’grados (¡C). En los œltimos 10.000 a–os la temperatura global se
increment— en un grado cent’grado (¡C) ÀSi un aumento de un grado ha llevado a
algunas de las tormentas m‡s severas y perjudiciales que se recuerden, a
sequ’as m‡s largas y m‡s prolongadas, as’ como a la fusi—n progresiva de los
bloques de hielo Polar y a un crecimiento del nivel del mar, un aumento de 5
grados cent’grados (¡C) que producir‡? El protocolo de Kyoto, por presi—n de
los Estados Unidos, Ás—lo pudo conseguir un acuerdo para reducir los gases del
efecto invernadero en un 8% en los niveles de 1990 durante los pr—ximos 10
a–os!!
Con el actual nivel de calentamiento se predice que en 25 a–os habr‡n 25 millones
de refugiados en Bangladesh s—lo por las inundaciones permanentes. Las Naciones
Unidas dicen que actualmente hay en el mundo 25 millones de refugiados. El
sombr’o escenario ecol—gico es un signo de los tiempos y es un llamado a todos
los que profesamos defender y promover la vida, para movernos antes que sea
demasiado tarde. QuŽ tan buenas ser‡n nuestras pol’ticas de evangelizaci—n, o
los planes y prioridades, si las personas a quienes nosotros atendemos est‡n
todo el d’a ocupadas rellenando sacos de arena para mantener a raya las
inundaciones, o est‡n intentando desesperadamente dejar sus pa’ses sin tener a
d—nde ir debido al creciente nivel de intolerancia contra los refugiados y
solicitantes de asilo en el mundo.
ÁDebemos estar dispuestos a examinar al proverbial "paciente" que
tiene muchas enfermedades, pero, con unas m‡s serias que otras! Necesitamos
preparar a nuestros hermanos en la formaci—n para examinar cr’ticamente los
signos de los tiempos y para ser capaces de trabajar junto con otros; Los franciscanos, religiosos, laicos,
ONGs y las personas de buena voluntad.
Hoy los problemas, as’ como las soluciones, necesitan ser analizadas
globalmente. ÀPor ejemplo, quŽ
reflexi—n se ha hecho en nuestras casas de formaci—n sobre el cambio del clima? ÀCu‡ntos de nuestros hermanos son
conscientes o se preocupan de las amenazas contra la vida en nuestro planeta?
La guerra que se quiere emprender contra Irak, d—nde se estima que dos millones
de personas, principalmente ni–os, ya han muerto debido a las sanciones y a un
l’der que se preocupan m‡s por su supervivencia y su poder que por ellos.
Cuatro millones de personas son positivas de VIH. La Deuda internacional, la esclavitud moderna, continœa
empobreciendo. El trafico de mujeres y ni–os para la prostituci—n que es m‡s
lucrativo y menos arriesgado para las mafias que las drogas. ÀC—mo en nuestros
programas de formaci—n se abordan Žstos y otros problemas contempor‡neos? Est‡
la crisis de Irak siendo usada para ayudar a nuestros hermanos a reflexionar
sobre nuestro papel como art’fices de paz, como reconciliadores, como
promotores de maneras alternativas de tratar el conflicto; maneras que
reconocen la dignidad del "enemigo", o estamos permitiendo que los
medios de comunicaci—n y m‡quinas de la propaganda definan nuestro apoyo por
las acciones militares?
Me pidieron que compartiera a cerca de lo que se est‡ haciŽndose en la
Orden de manera concreta para formar a los hermanos en JPIC. Es imposible hacer esto en diez
minutos. Nuestros hermanos en formaci—n inicial se inspiran o desaniman por el
testimonio de nuestras provincias y de la Orden. Tenemos muchos hermanos
fant‡sticos haciendo trabajos incre’bles, valientes y compasivos que est‡n bajo
la amplia clasificaci—n de JPIC. De hecho, el Manual de JPIC da unos buenos
ejemplos. Sugiero que empecemos por esto. Nuestros hermanos necesitan o’r las
historias, encontrar a las personas e inspirarse por el mismo esp’ritu que los
inspir— a ellos a hacer lo que est‡n haciendo. ÀC—mo puede ser humanamente posible para un hermano
acompa–ar a los presos en la fila hacia la muerte en el pat’bulo, permanecer de
pie junto a ellos y verlos caer, despuŽs de haber pasado un a–o ayud‡ndolos a
prepararse para este despreciable e indigno final ? Este hermano no es miembro
de una comisi—n de JPIC, pero su amor por estos pobres y olvidados extranjeros,
forzados por la pobreza a ser mulas humanas, es un ejemplo heroico de la
integraci—n de justicia, paz e integridad de la creaci—n en su vida y
ministerio.
Yo quiero compartir una preocupaci—n que tengo basado en una observaci—n
que creo no es abordada por nosotros como realmente importante. He tenido la
buena fortuna de compartir ideas y problemas de JPIC con los hermanos j—venes
en varias provincias, y doy testimonio de una tendencia preocupante. ÁMe parece
que entre m‡s avanzados est‡n en el proceso de formaci—n se manifiestan menos
interesados en lo que est‡ pasando en el mundo! Esto parecer’a indicar que en
lugar de formarse ellos est‡n siendo deformados!! preguntas interesantes fueron
hechas a menudo por aspirantes y postulantes y a veces ninguna pregunta por los
profesos simples. ƒsta es s—lo una observaci—n y no tengo ningœn dato
cient’fico para demostrarla. Escucho a menudo que entre m‡s institucionalizados
nos volvemos m‡s nos alejamos de las luchas y dificultades de la gente comœn.
C—mo podemos mantener a los hermanos en contacto con los problemas y luchas reales de la mayor’a de la humanidad y ayudarlos a identificarse con sus dificultades y el deseo de comprometer su vida para apoyarlos?
Peter Schorr ofm les ha dado algunas ideas
te—ricas sobre JPIC y formaci—n. El papel de un animador de JPIC y el de un
formador, con respecto a JPIC, es ayudar a integrar los valores de JPIC en la
vida y ministerios de la Orden y preparar a los candidatos para los desaf’os
del futuro. Yo intentarŽ compartir algunos ejemplos de c—mo las provincias en
diferentes partes de la Orden est‡n ayudando a los hermanos en formaci—n
inicial a vivir y promover los valores de JPIC usando como base para este
compartir un art’culo que escrib’ en el Manual de JPIC. Les ped’ a mis
compa–eros animadores en las provincias enviarme ejemplos, pero ustedes ya
pueden suponer, que las respuestas a cuestionarios de este tipo son raramente
abundantes. Afortunadamente, he tenido el privilegio de visitar muchas
provincias durante los œltimos cinco a–os de servicio en la oficina de JPIC y
he sido testigo de mucho, as’ como por haber vivido en El Salvador en una
fraternidad insertada con los hermanos en formaci—n inicial durante 10 a–os.
JPIC en la
Formaci—n para los formadores:
Si los formadores no est‡n de acuerdo en
apoyar los esfuerzos para presentar JPIC como una parte integral de nuestra
vida y misi—n franciscana, nuestro trabajo como animadores de JPIC es pr‡cticamente
imposible. Por esta raz—n ustedes, los formadores, necesitan formarse en la
perspectiva de JPIC de nuestro carisma. Al final de esta presentaci—n harŽ unas
pocas propuestas que puedan ayudar en este prop—sito.
JPIC en los
programas de formaci—n:
Es
importante para toda Provincia tener integrado JPIC en todas las etapas del
proceso de formaci—n desde el Postulantado hasta la Profesi—n Solemne y luego
en los programas de Formaci—n Permanente. Existe la necesidad de un plan o de
un programa. Muchas provincias hacen referencia a JPIC en sus estatutos para la
formaci—n, pero les falta un plan sistem‡tico que ayude a los hermanos a
integrar progresivamente JPIC en sus vidas y que los prepare para futuros
ministerios. La Comisi—n de JPIC de la Conferencia Bolivariana nos ofrece un
dise–o de un programa para la formaci—n te—rica en JPIC. Ellos utilizan los
recursos de JPIC ya disponibles, especialmente el Manual de JPIC, ahora
traducido en 10 idiomas. Este y otros recursos est‡n disponibles en la p‡gina
Web adicional de la Oficina de JPIC de Roma: www.ofm-jpic.org,
entre los m‡s importantes est‡n: El libro de las ponencias del Congreso
Internacional de JPIC en Alemania, en Octubre de 2000 (InglŽs/Espa–ol y pronto
en Italiano); el Manual Intercongregacional de JPIC; el libro franciscano sobre
la No violencia (5 idiomas); el folleto sobre el cambio clim‡tico (12 idiomas).
Estaremos agregando art’culos y otros materiales de interŽs para ayudar en el
apoyo de la formaci—n inicial y permanente.
Hay mœltiples referencias a Justicia, paz
e Integridad de la Creaci—n en la Ratio Formationis Franciscanae[1]. Necesitamos transformar estos
sentimientos inspiracionales en acciones concretas, de otra manera no tendremos
nada que ofrecer a los marginados, a los pobres y a los oprimidos del mundo.
Como el ministro general John Vaughn dijo en 1985: ÒTenemos muchos documentos y
palabras. Lo que el mundo espera de nosotros son accionesÓ
Ahora
perm’tanos presentar acciones concretas que tienen lugar en las provincias
alrededor del mundo. Esperamos que estos ejemplos animen a nuestros hermanos
tanto en formaci—n inicial como en formaci—n permanente a esforzarse por un
mundo m‡s justo y pac’fico en armon’a con toda la creaci—n.
He escogido
seis subt’tulos bajo los cuales darŽ ejemplos concretos de experiencias vividas
en las provincias y tambiŽn harŽ sugerencias sobre lo que podr’a hacerse. Ellos
son: La fraternidad, la
Presencia, La Voz de los sin voz, la conciencia cr’tica, Abiertos a todos y la
Formaci—n Permanente.
Para evitar posibles ofensas, generalmente evitarŽ dar los nombres de las
provincias.
I. JPIC en la Fraternidad: (# (RFF 18), # (RFF 21 a), # (RFF 28 b) )
1.
Oraci—n:
Àhasta quŽ punto lo que pasa en el mundo toca nuestra oraci—n? Nuestra oraci—n puede ser
espiritualista o estar conectada con la realidad. Nuestros hermanos pueden aprender a ser contemplativos
leyendo los signos de los tiempos, no s—lo en el oratorio, sino en los eventos
del mundo. Para ayudar en esto consideremos lo siguiente: las oraciones del
creyente, eventos especiales de oraci—n para conmemorar los momentos hist—ricos
y culturales importantes: por ejemplo el D’a Internacional de la Paz, el d’a de Tierra, la migraci—n, la
Oraci—n con miembros de otras religiones. La participaci—n en las vigilias y
ayunos por la paz y los derechos humanos, por ejemplo contra la deuda
internacional (GŽnova), en las afueras de las prisiones contra la pena de
muerte (EE.UU.).
2.
Labores
domŽsticas: Hechos por los hermanos y no s—lo por
sirvientesÉ
3.
Procesos
planeados: los hermanos[2] en formaci—n inicial hagan parte de la
planeaci—n y evaluaci—n de la comunidad y no s—lo participen en los planes
desarrollados por los formadores (para esto es importante formar en el desarrollo
de una mentalidad de colaboraci—n, esencial para una iglesia participativa que
incluye plenamente a los laicos). En algunas provincias los hermanos en
formaci—n inicial participan en los Cap’tulos Provinciales. En otras los
hermanos en formaci—n inicial tiene conferencias anuales para discutir juntos
los procesos de formaci—n y hacer propuestas para mejorar la formaci—n.
4.
Finanzas:
Los hermanos asignados a colaborarle al ec—nomo de la casa, o incluso
cuando son invitados a ser ec—nomos en la administraci—n de entidades
financieras. Esto ayuda a dar una apreciaci—n sobre cu‡nto se est‡ gastado y no
sobre cu‡l es el costo de vida, llevando a la reflexi—n sobre una vida m‡s
simple. ÀQuŽ hace la casa con el
dinero? ÀSi se invierte en bancos
cu‡les son las implicaciones Žticas de estas inversiones? La discusi—n sobre esto puede ayudar a
crear una apreciaci—n sobre los peligros de las pol’ticas de malas inversiones
y c—mo nuestro poder econ—mico como franciscanos puede usarse para el bien
presionando a los bancos y compa–’as para usar normas Žticas para sus
proyectos.
5.
Empleados: Sueldos justos y tratamiento justo para
los empleados son un imperativo para todas nuestras casas, particularmente las
casas de formaci—n. De nuevo, Žste es un tema œtil de JPIC para reflexionar con
los hermanos.
6.
Comercio
justo de los productos: pagar precios justos por nuestros
productos. Hay muchas organizaciones de comercio justo en el desarrollo
mundial, importadoras de alimentos y de otros bienes esenciales para ayudar a
los productores (campesinos) y a las econom’as del mundo en v’a de desarrollo.
A veces estos productos son un poco m‡s caros, pero lo que nosotros normalmente
pagamos a menudo no refleja el precio real y el costo ecol—gico. Me impresionŽ
cuando conoc’ a un miembro de la OFS en los EE.UU. que compra en el comercio
justo y productos cultivados org‡nicamente, aunque ellos sean m‡s caros. Ella
lo hace prescindiendo de otros productos lujosos no esenciales. Ella ha
desarrollado una conciencia de eco-justicia. Entre m‡s personas compren estos productos, ellos
ser‡n m‡s baratos y as’ la econom’a llegara a otros. Es importante apoyar los
productos locales en los pa’ses en v’a de desarrollo. Esto podr’a llevar a una
reflexi—n sobre los h‡bitos de consumo en la fraternidad.
7. El uso amigable de los recursos medioambientales: la energ’a, el agua, el transporte, etc. Los gases que producen el efecto Invernadero, producidos por un uso excesivo de combustibles f—siles, es uno de los m‡s grandes peligros de la vida en el planeta. Cada uno de nosotros puede representar una diferencia. Por ejemplo los hermanos en Kyoto reciben el 80% de su energ’a de panales solares (energ’a renovable). Ellos recogen el agua lluvia para su uso en el retrete y el jard’n, igualmente reciclan le–a para papel. Otros separan sus desperdicios y usan el material org‡nico para producir abono.
8.
Solidaridad
con los oprimidos: Una
carta de solidaridad escrita a las autoridades pertinentes puede que no sea una
noticia, pero miles de cartas si lo son. Esta ha sido una de las experiencias
en nuestra Oficina de JPIC. Por
ejemplo, una campa–a de cartas de Acci—n Urgente[3] para dos de nuestros hermanos en el
Brasil, cuyas vidas estaban en peligro por su trabajo con los sin tierra fue
grandemente ayudada por cientos de cartas, la mayor’a de la Familia
Franciscana, de todo el mundo. Franciscanos Internacional ha promovido
recientemente una campa–a de cartas en solidaridad con los Cristianos de
Pakist‡n, muchos de los cuales han sido asesinados en los meses recientes. Al mismo
tiempo que ayuda a personas y causas espec’ficas, esta acci—n es formativa. Los
hermanos empiezan a tomar conciencia de problemas m‡s all‡ de su pa’s y de su
parroquia. Animamos a apoyar esta Red Inter Franciscana de Acciones Urgentes
que actualmente est‡ siendo construida. Los hermanos en formaci—n que tiene
acceso a Internet o correo electr—nico podr’an contribuir a la formaci—n de una
red viable de solidaridad.
9.
Cap’tulos
fraternos: Incluyan un tiempo en la agenda para
reflexionar sobre los acontecimientos que pasan en el mundo y pregœntense quŽ
acciones se pueden emprender, no importa que sean peque–as. Por ejemplo, ante
una posible guerra contra Irak cu‡l deber’a ser nuestra reacci—n como
franciscanos, y quŽ podemos hacer en la pr‡ctica para llevar hacia adelante una
cultura de Paz y no violencia? En
la mayor’a de los Cap’tulos fraternos se tratan temas relacionados con el
trabajo y no son suficientemente utilizados como una herramienta para la
formaci—n permanente. Si dedicamos suficiente tiempo a los Cap’tulos fraternos
en la formaci—n inicial, quiz‡s se puedan hacer progresos m‡s adelante.
10.
Vivir en
alquiler en oposici—n a poseer alojamientos propios: Vivir
en alquiler da mucha flexibilidad para moverse segœn las circunstancias
cambiantes. Es mucho m‡s dif’cil dejar la propiedad que compramos.
11.
Construcciones: nuestras construcciones deben ser de
acuerdo con criterios franciscanos.
12.
Jardines
y granjas vegetales: El
contacto con la tierra no s—lo es importante para aguzar nuestro discernimiento
espiritual sino tambiŽn para producir alimentos y medicinas. Siempre que sea
posible los hermanos pueden aprender el uso de medicinas naturales, as’ como
promover y defender la sabidur’a ind’gena, bajo la amenaza de las Corporaciones
Transnacionales farmacŽuticas en su intento de patentar sus propiedades
curativas.
13.
Calcular
la impronta ecol—gica de la comunidad: Estoy seguro que ustedes estar‡n muy preocupados
por nuestra manera de armonizar con la creaci—n. Examine su impronta ecol—gica. Cf.,
http://www.olywa.net/roundtable/footprint/, http://www.ecologicalfootprint.com/
II. Presencia: (# (RFF 22 b), # (RFF 25 a), # (RFF 32 a), # (RFF 155) )
1)
Peque–as fraternidades insertas entre los pobres: En muchas provincias, especialmente en AmŽrica
latina y Filipinas, esta es una pr‡ctica comœn durante una parte o todo el
programa de formaci—n inicial. Hay ejemplos en todas las etapas de formaci—n, del postulantado en
adelante. En algunas
provincias los novicios hacen un segundo a–o en otro pa’s.
Algunas ventajas:
v Contacto con los pobres y sus luchas.
v Los hermanos deben aprender a combinar en
una manera sana y organizada: la oraci—n, la fraternidad, los estudios, el
trabajo pastoral y los trabajos que se hacen afuera. En ambientes m‡s
institucionalizados mucho de esto se ignora, incluso el hermano se asigna a una
comunidad en la provincia y luego con frecuencia viven de hecho solos las
crisis.
v Es m‡s f‡cil lograr la motivaci—n
vocacional en peque–os grupos; permite conocer a los candidatos y ayudarlos con
procesos de formaci—n m‡s personalizados.
v Peque–as fraternidades entre la gente
mantiene a los hermanos en contacto con las luchas diarias de la gente y
nuestro estilo de vida tiene una mejor oportunidad de ser evaluado desde esta
perspectiva. Con quienes vivimos y quienes son nuestros amigos determinan en
gran medida nuestras opciones y la manera como leemos los signos de los
tiempos.
v Planes personales y fraternos pueden
desarrollarse y evaluarse con m‡s facilidad.
v Puede ser parcial o totalmente
independiente de la econom’a provincial, la cual usualmente financia la
totalidad de los otras casas de formaci—n.
v Una oportunidad de experimentar las luchas
diarias de la gente, desarrollar desde ellas una pastoral, dando a sus
reflexiones teol—gicas y acadŽmicas una inclinaci—n m‡s realista y pr‡ctica.
Algunas desventajas:
v Peque–as fraternidades sin supervisi—n o
acompa–amiento son la receta para un desastre.
v Las presiones de la pastoral y del trabajo
pueden quitar empe–o a lo acadŽmico. (aunque quien encabeza la facultad de
teolog’a en El Salvador dijo que quienes viven en las peque–as fraternidades
insertas rend’an acadŽmicamente tanto como los religiosos que no ten’an otra
responsabilidad que el estudio).
v Son frecuentemente percibidas s—lo como
Òuna experienciaÓ œnicamente para los hermanos en formaci—n inicial.
v "Usted puede traer el caballo hasta
el agua, pero no puede obligarlo a beber". La Inserci—n en s’ misma es
inœtil a menos que haya apertura del hermano para aprender. Una vez
solemnemente profesos muchos hermanos se niegan a considerar la inserci—n.
III. La voz de los sin voz ( # (RFF 25 b), # (RFF 34 b) )
v Aprender a cabildear (hacer lobby) por
los pobres: Actualmente en Ginebra hay cinco
j—venes ganando una invaluable experiencia en el trabajo por los Derechos
Humanos y aprendiendo los mecanismos de las Naciones Unidas. PorquŽ no enviar
tambiŽn all’ a algunos de nuestros j—venes? Muchos j—venes est‡n comprometidos
en iniciativas ecol—gicas como personalmente lo experimentŽ en la Conferencia
sobre el Cambio clim‡tico en Bonn. Uno de nuestros hermanos mayores invirti—
recientemente un mes con uno de los Senadores del Senado de los Estados Unidos
aprendiendo c—mo poder influir en los procesos de decisi—n en favor de los
pobres. Los TNC est‡n all’ en fuerza con millones de d—lares para promover
armas, drogas, cigarros y arreglos comerciales favorables con el Sur y
mecanismos restrictivos para los bienes competitivos.
v Invitados especiales para compartir sus
vidas y trabajo:
1.
Hermanos que
tengan experiencias particulares de pastoral con los pobres.
2.
Laicos y
otras personas que pueden dar consejos pr‡cticos sobre diferentes
problemas: por ejemplo c—mo vivir
la armon’a con la creaci—n, reducir la impronta ecol—gica reduciendo el modelo
del consumismo, desarrollar el reciclaje, etc,.
3.
Los pobres
que luchan por sus derechos y su dignidad Ð miembros de organizaciones
populares, comitŽs de vivienda, grupos de lucha por la tierra, migrantes,
refugiados, personas con VIH/SIDA, prostitutas, etc.
4.
Visita de
misioneros.
5.
Pol’ticos y
cient’ficos sociales que ayuden a comprender las realidades pol’ticas y
sociales.
6.
Miembros de
las comisiones de JPIC en su trabajo o cuando ellos participan en Congresos.
etc.
v Comisiones provinciales de JPIC: Animar a los hermanos a vincularse a las
comisiones provinciales de JPIC y/o las comisiones interfranciscanas o
intercongregacionales. Desafortunadamente, algunas comisiones provinciales
dependen de los hermanos de formaci—n inicial para su existencia. Este es un
buen signo para el futuro, pero un mal signo que habla de la seriedad con que
las provincias toman la animaci—n de JPIC.
v Apoyar buenas organizaciones: Los hermanos en muchas provincias apoyan
directa e indirectamente organizaciones que trabajan por los derechos humanos,
como por ejemplo: Amnist’a Internacional, etc. Algunos hacen parte de
sucursales locales de la organizaci—n. Ellos tambiŽn participan en y apoyan organizaciones
comunitarias locales tanto religiosas como civiles, que trabajan por mejores
condiciones para todos. En lugar de promover organizaciones paralelas, seamos
solidarios con los que ya est‡n luchando por la justicia, la paz y el cuidado
de la creaci—n, los hermanos pueden trabajar como uno del pueblo m‡s que en
posiciones de liderazgo.
IV. Conciencia critica
(# (RFF 32 b), # (RFF 79), # (RFF 162) )
v En algunas provincias los hermanos dedican
un tiempo durante sus cap’tulos mensuales de fraternidad para reflexionar
juntos los temas y problemas relacionados con la justicia, la paz, y el cuidado
de la creaci—n. Uno de los hermanos prepara un corto an‡lisis sobre lo que ha
estado pasando a nivel local y nacional en los campos sociales, econ—micos, pol’ticos
y religiosos. Los otros comparten luego lo que ellos saben y las consecuencias
que esto tiene o podr’a tener para los hermanos y para la gente. Si hay alguna
implicaci—n pr‡ctica, se definen tareas espec’ficas y se asignan
responsabilidades..
v Estudios relacionados con ‡reas y
problemas de JPIC: En general los estudios de postgrado se
hacen en filosof’a y teolog’a. Algunos hermanos han estudiado derecho,
sociolog’a, econom’a, ciencias naturales, planeaci—n, ecolog’a, derechos
humanos, pol’tica, ense–anza social de la Iglesia, etc. pero ellos son minor’a. Esperamos que en el futuro las
provincias animen un campo m‡s amplio para los estudios y la investigaci—n. Los
hermanos con competencia en ciencias naturales y sociales pueden ayudar a
orientar nuestra misi—n, objetivos y estrategias.
V. Abiertos
a todos y rechazo de la violencia (# (RFF 21 b) )
v Experiencias de pastoral
- en casa: durante Òtiempo de claseÓ y Òvacaciones de
veranoÓ. Muchas provincias animan
algœn tipo de actividad pastoral:
1.
En
actividades de iglesia: ministerios sociales de una parroquia, visitas a
enfermos, drogadictos, ancianos, prisioneros, atenci—n de minusv‡lidos y otros
grupos minoritarios.
2.
Con otras
iglesias, religiones y ONGs.
- en el exterior o en ‡reas de misi—n de la
Provincia: Se hacen tomando tiempo de estudios o de
otras actividades en casa. (servicio anual/A–o Franciscano). Los hermanos van a
otra provincia o a territorios de misi—n para vivir m‡s cerca de los pobres.
Normalmente, si hay profesos temporales se quedan en una de las casas de la
formaci—n de la provincia que acoge. (es importante que estas experiencias se
acompa–en, se planeen de antemano y se evalœen despuŽs.) Otra ventaja es que
esto puede ayudar a construir la tolerancia hacia otras culturas y puede
preparar a los hermanos para el futuro hacer parte de las fraternidades
internacionales.
v No violencia: Existe la necesidad de aprender c—mo solucionar conflictos de
acuerdo con los principios de la no violencia. Esto se puede aprender
participando en talleres guiados. La oficina de JPIC ha recientemente publicado
un libro sobre la No violencia Franciscana[4]. Nosotros estamos familiarizados con las
protestas anti-globalizaci—n, a menudo presentadas por los medios de
comunicaci—n como violentas, o mejor resaltando la minor’a violenta, ignorando
a muchas personas que usan la no violencia activa como una manera de comunicar
sus opiniones. Muchos movimientos de no violencia est‡n buscando personas que
apoyen sus iniciativas; por
ejemplo, La Fuerza de Paz No Violenta ha solicitado cuatro franciscanos. Ellos
se capacitar‡n en la no violencia pr‡ctica y servir‡n como constructores de
paz. ÀCu‡ntos de nosotros han aprendido las estrategias de la no violencia
pr‡ctica para resolver los conflictos?
v Algunos hermanos rechazan prestar el
servicio militar y, si
ellos no aceptan un servicio alternativo, van un tiempo en prisi—n. Esta es su
forma de decir no al militarismo, continuando la tradici—n de la no violencia
de los franciscanos de socavar las cruzadas.
v Compartiendo espacios de vida con los
pobres: Los hermanos
ofrecen hospitalidad a personas que sufren SIDA, a refugiados y a otros grupos
marginales. En el pasado, algunos han abiertamente declarado sus casas como
santuarios para solicitantes de asilo tanto pol’tico como econ—mico. Otros han
entregado, provisional o permanentemente secciones de sus edificios para el
trabajo con los pobres y marginados: drogadictos, pacientes con SIDA, ni–os de
la calle, etc. Otros han abierto sus casas para ayudar a ONGs comprometidas con
el trabajo y la promoci—n de los
derechos humanos.
VI. Formation permanente ( # (RFF 58))
v Encuentros provinciales:
Muchas provincias organizan regularmente (cada a–o o cada dos o tres
a–os) un encuentro provincial para todos los hermanos para reflexionar sobre
los temas de Justicia, paz y cuidado de la creaci—n. Algunas provincias han
tomado esta decisi—n en su cap’tulo provincial. Todos los hermanos son
invitados. En muchos casos, participan los promotores locales. En algunas
provincias, estos encuentros se organizan junto con la Familia franciscana.
v Algunos hermanos representan a sus
fraternidades en organizaciones comunitarias locales que luchan por el
mejoramiento de sus ‡reas. En general, ellos evitan
asumir posiciones de liderazgo.
Conclusi—n:
JosŽ
Rodriguez Carballo ofm, Secretario para la Formaci—n y los Estudios,
dirigiŽndose a los animadores de JPIC de la Orden en el Congreso Internacional
de Vossenack, Alemania, manifest—:
ÒMi presencia aqu’ quiere ser un signo de colaboraci—n entre el
Secretariado General para la Formaci—n y los Estudios y la Oficina de Justicia
y Paz en Roma. Esta desea ser, sobre todo, la expresi—n de una profunda
convicci—n que he tenido por algœn tiempo. La Formaci—n no puede avanzar
sin el aspecto constitutivo del carisma franciscano de la Justicia, la Paz y la
Integridad de la Creaci—n (JPIC) Ð no puede este aspecto esencial de nuestra forma de vida entrar en la
vida de los hermanos aparte de la formaci—n. La colaboraci—n no es
solamente conveniente, es necesariaÓ
Para ayudar en este proceso les presento
una propuesta (ver anexo) para ayudar a integrar JPIC en los programas de
formaci—n en los pr—ximos tres a–os. Por favor p—nganla en consideraci—n y
esperamos, pueda se la base de una propuesta concreta de esta asamblea.
Gearoid F. O Conaire ofm
Vice Director, Oficina JPIC office, Roma
17/10/2002
Etapa 1:
Diciembre 2002 Ð 2003.
Propuesta: Los formadores de cada provincia
participan en un seminario de JPIC.
Objetivos:
Responsable: Secretario de formaci—n y animador
provincial de JPIC
Etapa 2.
Diciembre 2003 Ð 2004.
Propuesta: Encuentro de los Secretarios de
Formaci—n y Estudios y de los animadores de JPIC de cada Conferencia.
Objetivo:
Responsable: Encargados de la Conferencia para la
formaci—n y para JPIC.
Etapa 3. Diciembre 2004 Ð 2005.
Propuesta: Publicar los programas de formaci—n de
JPIC
Objetivo:
Responsable: Secretariado para la Formaci—n y los
Estudios y Oficina de JPIC de Roma.
Etapa
4. Continuacion.
a) Propuesta: Que al menos cada tres anos los formadores participen en un seminario y/o fijen el tiempo para la realizacion de otros seminarios.
Objetivo: familiarizacion con los recursos materiales e ideas de JPIC.
Responsible: Secretariado para la formacion y los estudios y el animador de JPIC.
b) Propuesta: que cada seis anos sea revisado el programa de JPIC.
Objetivo: renovacion del programa.
Responsable: Secretariado para la formacion y los estudios.
PROPUESTA DE CURRICULUM DE TEMAS DE JPIC
CONFERENCIA BOLIVARIANA
. Historia socio - pol’tica cr’tica del propio pa’s.
. MŽtodos de an‡lisis cr’tico de la realidad.
. La pol’tica (modelos, partidos y
movimientos).
.
La econom’a (modelos). El neoliberalismo.
.
La ideolog’a.
.
La visi—n franciscana del trabajo en favor de la JPIC:
.
Presencia franciscana en el mundo.
.
Minoridad, opci—n por los pobres y nuestro trabajo por la paz.
.
JPIC en la Evangelizaci—n y en la formaci—n.
.
Contemplaci—n, uni—n con Dios y trabajo por JPIC.
.
JPIC en la Ratio Formationis Franciscanae. La pr‡ctica de Francisco:
.
Francisco hombre pac’fico y pacificador (Adm. 13 y 15; Carta a las autoridades
de los pueblos; 3Comp. 58).
.
Instrumento de paz (Esp. Perf. 101: Ley. Per. 84).
.
Anuncio de la Paz y el bien.
.
Regla de la Orden.
Documentos
de la Orden y la Familia Franciscana sobre JPIC:
.
Cap’tulo General OFM (1979).
.
Ministros Generales de la Familia Franciscana (19 de
abril de
1981).
.
Consejo Plenario de Bah’a: "El Evangelio nos desaf’a" (1983).
.
Cap’tulo General OFM (1985).
.
Encuentro de Juan Pablo II en As’s (26-27 de octubre (1986).
.
Ministros Generales de la Fam. Fracna.: "En el esp’ritu de As’s"
(16-IV-87).
.
Constituciones Generales: Cap. IV (Arts. 64-82).
.
Ense–anza Social de la Iglesia: Documentos:
. Rerum Novarum (Le—n XIII, 1891).
.
Mater et Magistra (Juan XXIII, 1961).
.
Pacem in terris (Juan XXIII, 1963).
.
Gaudium et Spes (Vaticano II, 1965).
. Populorum Progressio (Pablo VI, 1967).
.
Laborem exercens (JUan Pablo II, 1981).
. Sollicitudo rei socialis (Juan
Pablo II, 1987).
.
Centessimus annus (Juan Pablo II, 1991).
.
Medell’n (1968) y Puebla (1979).
.
Temas de interŽs espec’fico:
.
Art’fices de Paz. Fundamentos b’blicos y franciscanos.
.
La Justicia: Fundamentos b’blicos y franciscanos.
.
Integridad de la creaci—n. Justicia ecol—gica.
Biodiversidad.
Calentamiento de la tierra. Agua.
.
La vida: aborto, pena de muerte, eutanasia,...
.
Derechos Humanos, individuales y colectivos. Derecho nacional e internacional.
.
No - violencia activa.
. La mujer. El machismo.
. Las
estructuras de JPIC en la Orden: Roma, New York, Ginebra.Oficina. Conferencias. Provincias.
.
La JPIC en los diferentes ministerios:
.
En la vida cotidiana.
.
En la "misi—n ad gentes".
.
En el ministerio parroquial.
.
En el ministerio de la Palabra.
.
En la educaci—n.
.
En la formaci—n.
.
Etica y bioŽtica.
.
Ecumenismo.
.
Inculturaci—n e interculturalidad. Culturas.
.
Escritos y biograf’as de Francisco.
.
Regla y Constituciones y Estatutos Generales.
.
Subsidio: Franciscanos por la Justicia, Paz y Ecolog’a.
. Documentos se–alados.
. Documentos de Vossenack.
. Documentos se–alados.
. Documentos de Vossenack.
[1] Recomiendo la lectura de ÒJusticia y paz
en la Ratio Formationis FranciscanaeÓ, JosŽ Arregui ofm, OFM-JPIC Manual.
[2] ÒHermanosÓ se refiere a quienes est‡n en
formaci—n inicial, a menos que se presente expl’citamente de otra manera.
[3] Los Ministros Generales, en Abril de
2002, dieron su apoyo a la Red Franciscana de Acciones Urgentes para ayudar a los Franciscanos en peligro
y a las personas que trabajan con ellos.
Esta estar’a operando dentro de poco tiempo. Todo franciscano o amigo de
San Francisco est‡ invitado a sumarse:
http://www.ofm-jpic.org/urgentaction/index.html
[4] Consulte la p‡gina web para una copia: http://www.ofm-jpic.org/resources/nonviolence/Nonviolence%20book.pdf